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Espina bífida y anestesia raquídea: ¿cuándo es posible y cuándo no?

espina bifida y anestesia

La relación entre espina bífida y anestesia raquídea genera dudas incluso entre anestesiólogos con experiencia. No es raro encontrarse con pacientes que desconocen su diagnóstico o que lo descubren de forma incidental, y ahí surge la pregunta clave: ¿se puede realizar anestesia raquídea de forma segura en estos casos?

La respuesta corta es: depende del tipo de espina bífida y de la anatomía espinal concreta del paciente. La respuesta larga y la que realmente importa en la práctica clínica es la que vamos a desarrollar a continuación.

 

¿Qué es la espina bífida y por qué importa en anestesia?

La espina bífida es una malformación congénita del tubo neural que aparece cuando la columna vertebral no se cierra completamente durante el desarrollo embrionario. Aunque se diagnostica al nacer en sus formas más graves, en otras pasa desapercibida durante años.

Desde el punto de vista anestésico, la espina bífida importa porque puede asociarse a:

  • Alteraciones anatómicas del canal espinal
  • Posición anómala de la médula espinal
  • Médula anclada
  • Cicatrices quirúrgicas o cambios postoperatorios

Cuando me enfrento a un paciente con este diagnóstico, lo primero que hago no es pensar en la técnica anestésica, sino en entender exactamente qué tipo de espina bífida tiene y qué implicaciones neurológicas conlleva.

Tipos de espina bífida y su impacto en la anestesia raquídea

No todas las espinas bífidas son iguales, y este punto es clave para no cometer errores de planteamiento.

Espina bífida oculta

Es la forma más frecuente y más leve. Muchas personas no saben que la tienen y se descubre de manera casual en una radiografía o una resonancia solicitada por otro motivo.

En mi experiencia, este es el escenario que más dudas genera, porque el paciente suele estar asintomático y la tentación es tratarlo como “normal”. Sin embargo:

  • Puede existir médula anclada
  • Puede haber alteraciones del cono medular
  • El nivel real de la médula puede no ser el esperado

Conclusión práctica: la espina bífida oculta no es una contraindicación absoluta, pero nunca debería abordarse una anestesia raquídea sin una valoración anatómica adecuada.

 

Meningocele

En este caso existe una hernia de las meninges, generalmente sin tejido neural en su interior. El compromiso neurológico suele ser leve, pero la anatomía espinal ya no es normal.

Aquí la decisión es más prudente. Aunque algunos pacientes presentan función neurológica conservada, el riesgo de:

  • Punción en un nivel no seguro
  • Distribución impredecible del anestésico

hace que la anestesia raquídea deba plantearse solo tras una evaluación individualizada.

Mielomeningocele

Es la forma más grave de espina bífida y suele diagnosticarse al nacimiento. Existe afectación neurológica importante y, en muchos casos, cirugías previas sobre la columna.

En estos pacientes, la anestesia raquídea generalmente está contraindicada, no solo por el riesgo técnico, sino por el potencial de empeorar un déficit neurológico ya existente.

Riesgos potenciales de la anestesia raquídea en pacientes con espina bífida

Independientemente del tipo, los principales riesgos a considerar son:

  • Lesión neurológica directa
  • Empeoramiento de déficits previos
  • Bloqueos impredecibles o incompletos
  • Dificultad técnica con múltiples intentos

Uno de los errores más frecuentes es asumir que una técnica “habitual” será segura solo porque el paciente está asintomático. En la práctica, la anatomía manda más que la clínica.

Papel de la resonancia magnética antes de una anestesia neuroaxial

Si hay una herramienta que marca la diferencia en la toma de decisiones, es la resonancia magnética de columna.

Siempre que tengo dudas, la RM me permite:

  • Identificar el nivel real del cono medular
  • Detectar médula anclada
  • Evaluar cicatrices, lipomas u otras anomalías

En pacientes con espina bífida conocida o sospechada, una resonancia previa cambia completamente el enfoque anestésico y reduce la incertidumbre.

¿Anestesia raquídea, epidural o general? Cómo elegir la mejor opción

No todo es blanco o negro. En muchos casos, la pregunta correcta no es “¿se puede hacer raquídea?”, sino “¿cuál es la técnica más segura para este paciente concreto?”.

  • Raquídea: solo en casos muy seleccionados, bien estudiados y con anatomía favorable
  • Epidural: puede ser una alternativa, pero también presenta riesgos anatómicos
  • General: a menudo es la opción más segura cuando hay dudas razonables

En mi práctica, prefiero una anestesia general bien planificada antes que una técnica neuroaxial con riesgos mal definidos.

 

¿Qué dice la evidencia científica actual?

La literatura coincide en varios puntos:

  • No hay una contraindicación universal, pero sí alta variabilidad anatómica
  • El riesgo neurológico existe, aunque sea bajo en formas leves
  • La decisión debe ser individualizada y documentada

Los artículos revisados insisten en evitar enfoques dogmáticos y priorizar la seguridad sobre la “elegancia” técnica.

Recomendaciones prácticas para el anestesiólogo

A modo de resumen operativo:

  • Diferencia siempre el tipo de espina bífida
  • No asumas normalidad anatómica en la espina bífida oculta
  • Solicita resonancia si hay la mínima duda
  • Documenta la exploración neurológica preoperatoria
  • Informa al paciente de riesgos y alternativas
  • Elige la técnica más segura, no la más habitual

Conclusión

La espina bífida y la anestesia raquídea no son incompatibles por definición, pero tampoco deben abordarse con ligereza. La clave está en conocer la anatomía, valorar el riesgo real y tomar decisiones individualizadas.

En anestesia, muchas veces la mejor técnica no es la más utilizada, sino la que ofrece mayor margen de seguridad para ese paciente concreto.

Preguntas frecuentes (FAQs)

¿La espina bífida oculta contraindica la anestesia raquídea?

No de forma absoluta, pero requiere estudio previo y valoración cuidadosa.

¿Es obligatoria la resonancia magnética?

No siempre, pero es altamente recomendable si existe cualquier duda anatómica.

¿La anestesia epidural es más segura que la raquídea?

No necesariamente. Ambas son técnicas neuroaxiales y comparten riesgos.

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